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Acepta el préstamo de tu vida y no estarás en deuda con la muerte

Por María Rullan

@psicmariarullan

Es difícil hablar del ser humano de forma general, puesto que no hay normas, ni estándares, ni límites que puedan englobar al pie de la letra a cada persona. Todos somos diferentes, cada persona es un mundo y por esto, hablar de él es muy complejo, aunque no por eso deja de ser apasionante. Hoy les quiero platicar acerca del miedo a la muerte y su impacto directo en la vida misma.





Es una realidad que existe un miedo a la muerte en el ser humano, dado que es lo único en esta vida que no podemos cambiar, que de alguna forma es incierta y que también tiene un gran impacto en cómo vivimos nuestras vidas. No todo mundo tiene este miedo siempre, además se presenta en diferentes intensidades y momentos de la vida de cada persona, dependiendo de muchos factores tomando en cuenta el contexto de cada individuo, su cultura, tradiciones e historia de vida. Sin embargo, es impresionante, como siendo algo tan inconsciente o reprimido (no al punto de darte cuenta), puede aun así tener un impacto tan fuerte en una persona; es decir, cómo el miedo a la muerte impide vivir y, por lo tanto, muchas veces el ser feliz. Tomando en cuenta que el ser feliz no es un estado permanente y perpetuo, pero sí es un telón de fondo.


El Tao habla de las polaridades y plantea que estamos compuestos de ellas; así, conociendo una parte de nosotros, nos damos cuenta que existe una polaridad y será más fácil encontrar un equilibrio integrándolas. Creo oportuno mencionarlo, ya que va muy acorde con la polaridad de la vida y la muerte: la vida no existe sin la muerte y viceversa. De esta forma, mientras más aceptación de la muerte tengamos, viviremos de forma más plena la vida; al no tenerle miedo a la muerte, tampoco le tendremos miedo a la vida.


Irvin Yalom dice, cuanto menos vives tu vida, mayor ansiedad a la muerte; ya que algunos rechazan el préstamo de la vida para evitar estar en deuda con la muerte, así evitando entrarle a la vida por temor a perder mucho, a sufrir o a sentir dolor.


Hablando de la muerte como un fin de experiencia o ciclo y no como la finitud de la vida, a mí me invita a vivir en el ‘aquí y el ahora’, a vivir cada momento al máximo, sin exagerar y aunque parezca anuncio; pero es real, aprovechar el momento, porque también se muere y no vuelve.


Todo esto da pie a la responsabilidad de nuestra existencia como modo ontológico, a SER yo misma, tú mismo, nosotros mismos. y que ahora lo entiendo y puedo vivirlo en primera persona con conciencia. Ser agradecida, asombrarme, apreciar y valorar lo que vivo y tengo; y que a su vez implica cambios, finitudes y por lo tanto la mortalidad.


Yo aquí y ahora, te invito a que disfrutes el momento y el espacio donde te encuentres con las personas que estés o contigo mismo; que no tengas miedo a vivir y #datechance de SER tú mismo. Aviéntate a vivir tu vida y aceptar tu muerte.

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