• Date Chance

DUELO EN TIEMPOS DE COVID-19

Por: Carolina Campos De Luna

IG: @carocampos89



Llevaba ya varios días sintiendo un montón de emociones que no podía explicar, no podía ponerle un nombre en específico. Lo cual hacía que mi ansiedad tuviera más justificación porque no encontraba paz en no poder definir lo que estaba viviendo internamente. Sentía miedo de que algún familiar, sobre todo mis papás que rebasan los 60 años, pudiera enfermarse y tener alguna complicación.


Me frustraba y me ponía ansiosa sobre la economía y la incertidumbre que rodea el tema, me enojaba el cambio de rutinas y contextos, dejar las comodidades del día a día y sentirme poco libre en lo que normalmente podía hacer, triste por todos los que no le ganaron al virus y se fue su vida con esto. A veces era una, pero la mayoría del tiempo todas, revueltas, sin poder etiquetar alguna. En resumen: un desmadre de emociones.

Cuando platiqué sobre esto con una amiga, me pasó un artículo buenísimo de la revista de Harvard(1), escrito por el experto en duelo David Kessler. Con esto le dieron al clavo y pude ponerle nombre a mi desmadre: «Caro, lo que sientes se llama duelo». Aunque he estudiado el duelo, no me había dado cuenta que estaba experimentando una pérdida, en ese momento no había perdido a nadie. Por lo que me llamó aun más la atención.


El duelo tiene diferentes etapas, pongo algunos ejemplos en cada una, negación: «no creo que sea tan grave», o «a mi no creo que me dé», enojo: «justo escogió este $%· virus aparecerse en la fecha de mi boda», negociación: «si me quedo quince días en mi casa, ya con eso todo estará bien, no?», tristeza: «¡que aburrido no poder salir con mis amigas!» Mientras que en la aceptación, podemos encontrar el control y nuestro poder: «Ok, esta situación es un hecho. ¿cómo puedo adaptarme?», «Puedo aprender a trabajar en línea, seguir haciendo ejercicio por instagram, etc». Estas etapas no son lineales, por lo que algunos sentiremos todas en desorden o quizá algunas no las experimentemos.

¿Y luego?, ¿qué hacemos con toda esa bola de emociones que vienen y van? ¿qué pasa cuando no estoy en la etapa de aceptación? Te comparto algunos tips que a mi me hicieron mucho sentido:

1. Encuentra balance en lo que piensas:

La mente está cañona y nos lleva a pensar en los escenarios más pesimistas y si le damos cuerda, nos podemos quedar un buen rato ahí. Por lo que en vez de clavarnos en todo lo malo que podría pasar, debemos de encontrar ese equilibrio pensado en que también podrían pasar cosas buenas, por ejemplo: «aunque todos nos enfermemos, el mundo seguirá y probablemente nadie de mi familia presente signos graves», «posiblemente nos recuperemos pronto de esto».

2. Quédate en el presente:

A mí lo que más me revienta es la incertidumbre, no saber qué va a pasar. Y mi cabeza va y viene anticipando cualquier escenario de película catastrófica. Por lo que necesito constantemente regresar al presente, a mi me sirve observar mi alrededor, sentir mis pies, describir mi ropa, tocar la mesa y respirar, volver a respirar y recordar que todo ese escenario creado en mi cabeza no está pasando en este momento, «ahorita, en este momento, estoy bien».

3. Deja ir lo que no está en tu control:

Te entiendo, es muy frustrante ver cómo muchos no están tomando en serio la situación, pero por más que quieras ir a jalarle las orejas a tu vecino y gritarle #quédateencasa, tienes que enfocarte en lo que sí puedes controlar, por ejemplo marcar tu distancia, lavarte las manos y todas las medidas preventivas que ya sabemos, si no las sabes, ¡investígalas ya!.

4. Sé compasivo:

Hemos escuchado sobre cómo este virus va de la mano con demostrar la solidaridad y compasión que tenemos medio escondida como seres humanos. Pero para que esto se vea con los demás, primero tienes que sentirlo contigo mismo. No seas tan duro con tus emociones, siéntelas. Y después de esto, tampoco seas tan duro con tu mamá, tu novio, tu hermano, o con quien te está tocando vivir la cuarentena. Ellos también tienen un desmadre emocional, sé paciente.

5. Encuéntrale un sentido:

A mi me queda muy bien ponerle un propósito y confiar en que la vida, Dios, o como a ti te gusta llamarle, nos permite sacar lo mejor de una situación adversa, como la que hoy todos estamos viviendo, TODOS. Así que te invito a buscar ese propósito, ¿para qué?, ¿qué oportunidad veo en esta situación para ser mejor?, ¿para crecer?, ¿para compartir lo que soy?

Date chance de pensarlo, pero sobre todo #DateChance de sentir este duelo y mirar hacia delante. Pensando que después de toda esta fase, estará en nuestras manos salir fortalecidos y mejorar nuestros mundos: el interno y el que compartimos todos.

Dedicatoria:

Mi abuelita+, te llevo siempre.

Raquel, gracias por ser luz.

Referencia:

Harvard Business Review: Scott Berinato. That Discomfort You’re Feeling Is Grief. recuperado en marzo, 2020: https://hbr.org/2020/03/that-discomfort-youre-feeling-is-grief?fbclid=IwAR0LDoQFBKIJB5tDBhdOvefd91O4lgLzi3xN1PEOtpUlYiFAoJbfIJajsDA

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