• Date Chance

HAZ QUE SUCEDA

Por: Allison Arellano IG: @allison.arellanoa



¿Qué pasaría si dejas de esperar el momento perfecto y haces que las cosas sucedan?

Qué pasaría si dejas de esperar diciembre para dedicarle tiempo a la gente que amas, enero para cuidar tu alimentación, febrero para regalar una rosa o el siguiente semestre para mejorar tu promedio. Qué pasaría si dejas de esperar mañana para que las cosas sucedan y tomas las riendas de tu vida hoy.

A lo largo de mis veinticinco años de vida me han catalogado como rebelde, apasionada, fuerte, directa, con carácter y unos cuantos soñadora. Crecí con una madre soltera, éramos ella y yo, a capa y espada luchando por los sueños de mi madre; ella me enseñó a ser libre, valiente, independiente pero sobretodo a agradecer. Pero agradecer no solo por el hoy, sino por cada detalle y experiencia que te da la vida, cada batalla nos hace más fuertes y nos permite conocernos mejor. Me enseñó a agradecer por el don y misión de vida.

Les voy a contar una anécdota para que puedan entender de lo que estoy hablando; desde muy chica fui una niña con una imaginación exagerada, y es que era impresionante el mundo de fantasía que yo podía crear. Yo no fui una niña de juguetes o de manualidades. Yo solo necesitaba mi mente, y era tan fantasiosa, tenía tantas historias que mi alma anhelaba contar. Adultos me catalogaron como fantasiosa, soñadora y una niña muy inmadura. No comprendían que era tanto lo que yo podía crear, las enormes historias que sucedían en mi imaginación, yo las contaba a todo aquel que quería escucharlas, lo hacía con tanta convicción, porque en el pequeño mundo de Allison Arellano había pasado, lo había soñado, lo había creado en mi cabeza.

Y esa niña soñadora creció y estudió una carrera muy seria, que me encuadró en un perfil muy lejano a mi esencia. Era buena ejerciendo mi profesión, pero no me sentía feliz. Me sentía encerrada, trabajé en despachos, podría decir que en uno de los mejores. Y me envolví en una vida basada en cumplir las expectativas tan limitantes de la sociedad.

Y para eso tendríamos que definir:
¿QUÉ ES FELICIDAD PARA MI?
¿QUIÉN SOY?
¿PARA DÓNDE VOY?
¿QUÉ ME LLENA?
¿A QUÉ ME QUIERO DEDICAR PROFESIONALMENTE QUE INVOLUCRE MI PASIÓN, MI TALENTO Y FELICIDAD?

Porque si no tenemos claro el objetivo, estamos vagando en el camino, y suena muy sencillo hacernos o contestarnos estas preguntas, y las limitamos exclusivamente a una profesión: soy psicóloga, abogada, doctora, arquitecta, estilista, bailarina. ¿Por qué?, ¿Para qué lo eres?, ¿Esta herramienta te acerca a dónde quieres llegar?, o simplemente porque no sabíamos qué estudiar, porque mamá o papá se dedican a eso, o porque ya estudié esa carrera y cómo no lo voy a ejercer.

Cuando yo rompí con esa limitante en mi vida, fue cuando estaba a punto de graduarme, yo tenía un novio de tres años y medio, el cual mi familia adoraba, entre ellos mi mamá que es mi centro y de las personas que más me importaba su aprobación: lo querían como un hijo. Esa burbuja falsa había crecido tanto que yo no sabía con qué cara iba a romperla, teníamos planes de casarnos, yo estaba a punto de graduarme de abogada, trabajaba en un despacho y así de sencillo “no era feliz”. Me sentía tan perdida a pesar que ante los ojos del mundo yo tenía palomita en todo: carrera de abogada, un novio estable con planes de casarse, un trabajo estable, ¿qué más se puede pedir a los 23 años? “pensamientos absurdos de la sociedad”. No era feliz, no llevaba las riendas de mi vida, no quería ejercer en un despacho, no me quería casar con la persona que ya tenía más de tres años y medio en mi vida, solo porque era un buen hombre y mi familia lo catalogaba como “lo mejor para mi”.


Las señales de la vida son tan sabias que si aprendes a escuchar, a quedarte callado, a observar, a estar presente, no de cuerpo, de mente. Cuando aprendes a diferenciar sobre las decisiones que haces, si son para cumplir con expectativas ajenas o las que haces genuinamente porque te llenan y te hacen feliz. Me tocó en mi último semestre de universidad una materia llamada “Emprendimiento”, era los sábados de 9:00 a 12:00 sí, en mi último semestre me pusieron clases los sábados, se imaginarán el descontento colectivo a esa clase, y tenías derecho a tres faltas en todo el semestre. Y no, no fue esa hermosa clase la que me salvó, fui yo haciendo que las cosas sucedan y dejando de esperar que el momento correcto llegara. Pero, en esa clase nos dieron un libro: “Crea un negocio fregón en 20 pasos”.

Me metí tanto en ese libro que empecé a crear, a soñar, hacer, a desvelarme, a leer, y algo en mi estalló: mi intensidad y esa niña soñadora, que los tontos llamaban fantasiosa, había regresado. Lo sentía, y no se si ustedes han jugado el juego de la papa caliente, pero cuando yo estaba creando mi proyecto en veinte pasos, sentí como si me dijeran caliente, caliente. Y dentro de mí pensé “A ESTO ME QUIERO DEDICAR TODA MI VIDA”.

Y ojalá fuera así de fácil como se los estoy contando, fue un proceso muy largo, decisiones que rompieron varios corazones, inclusive el mío. Ahí entendí que para ser realmente feliz tenía que explotar mi don, mi intensidad, mi pasión, y tenía que romper esa burbuja enorme; corte esa relación, y con un miedo enorme decidí que no quería dedicarme a lo que había estudiado, no quería ejercer derecho. Te da miedo y terror pensar que no estás tomando la decisión adecuada, pero ese miedo es el que me indico que ese era el camino.

Al día de hoy tengo las riendas de mi vida, no permito que ninguna decisión sea tomada para llenar a nadie más que a mi. Sigo en el camino creando y soñando. Soy fundadora de un movimiento llamado “Empodérate”, siendo este más que un proyecto, es el reflejo de mi intensidad y fuerza. Cada cosa que hago en mi vida me guía hacia donde he marcado mi objetivo. De cada experiencia saco lo mejor, aprendo, reflexiono, mejoro, crezco, vivo, abrazo mi caos, mis debilidades, creo mis oportunidades y soy inmensamente feliz.


54 vistas

STAY UPDATED

  • Blanca Facebook Icono
  • Blanco Icono de Instagram
  • Blanco Icono de YouTube