La vida me dijo «se acabó».

Por Cristina Cavazos

«Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos». Viktor Frankl



A mí un día la vida me despertó y me dijo: «se acabó».

No sé si te ha pasado que un día te despiertas, caminas hacia el baño, te miras al espejo y no encuentras nada, absolutamente nada; entonces escuchas un susurro en tu oído que te dice: «basta, se acabó».


Se acabó el no darte cuenta que la vida te está llevando de paso, se acabó vivir para complacer a los demás, llenar expectativas, ser la salvadora del mundo cuando tú eres la que se hunde cada vez más sin que nadie se dé cuenta, te hundes silenciosamente detrás de tus mejores sonrisas.


Así me despertó la vida una mañana, difuminándome en el espejo y fue entonces cuando comprendí que algo me pasaba y que llevaba años sin querer darme cuenta que no era feliz con lo que tenía, con lo que hacía… quizá porque desde niña aprendí a sobrevivir y no a vivir, a llevar a todos en mis espaldas para ver si así me querían un poquito más; entonces, después de tanto esfuerzo te llenas de culpas, de enojo, de frustración y comprendes que al sentir te duele y entonces comienzas a defenderte de ti misma para no sufrir.


Y ¿cómo nos defendemos? Hay muchas maneras, piensa en este momento en las tuyas ¿has mentido compulsivamente?, ¿has tenido vicios tan fuertes que es fecha que no puedes dejar?, ¿has postergado tus necesidades pensando que no son importantes? ¿has estudiado demasiado para volverte el mejor olvidándote de salir con tus amigos o frecuentar a tus familiares? Como esas preguntas hay muchísimas más que pueden ayudarte a saber si te estas defendiendo de sentir, de quererte y de ponerte a ti en primer lugar.


Hace meses comencé a ir a terapia y lo que tengo podría llamarse de muchas formas, la más rápida y clara sería trastorno distímico, muchos la llaman simplemente depresión, en el trabajo le dicen estrés, la familia lo llama «chiflazón», pero en realidad solamente uno puede saber lo que siente y cómo se siente, y yo lo llamo «golpe de realidad» y créanme me está costando mucho trabajo saber ¿por qué?, ¿cuándo se irá?, ¿qué tengo que hacer para estar mejor? y muchas otras preguntas que me hago día a día; y es que nos han enseñado que ir al psicólogo o al psiquiatra es de «locos» y entonces dejamos pasar la vida, los amores, las oportunidades.


Yo creo que a todos nos pasa alguna vez, de distintas formas, con distintas emociones, unas más exaltadas que otras, pero definitivamente todos hemos pasado por momentos críticos en los que la vida te detiene de un portazo y te dice fría, cruda y serenamente que debes mirar tu interior, sanar, reconstruir y mejorar aquello que no termina de hacerte feliz.


Y es que el problema más grande de todos es que cuando vivimos para los demás, cumpliendo solamente sus necesidades y expectativas, poniéndolos primero que a ti mismo, siendo quien ellos quieren que seas tu autoestima se desploma y poco a poco te vas perdiendo y la vida parece no tener sentido ya, y entonces viene lo más doloroso: dejamos que nos humillen, que nos mientan, que nos usen, que nos agredan, que hagan con nosotros cualquier cosa; pero déjame decirte que cuando estás en esta situación es difícil ver la línea que divide tu dignidad, tu amor propio de las faltas de respeto y manipulación del otro. Desde el amigo que te va olvidando poco a poco porque «ya no encajas con su forma de ser» y entonces eso te hace sentir culpable, porque ahora eres aburrido o te dice que irá a visitarte y jamás lo hace, o tu pareja que solamente puede decirte: «tú no eres así, yo te conocí diferente», «te miento porque si te digo la verdad te pones como loca», «te engaño porque necesito otra cosa pero me siento en deuda contigo», «no te vayas a matar si me voy», «no puedes ver lo bueno que soy»… siempre haciéndote sentir que lo que eres ahora ya no le gusta… y otra vez te sientes culpable y responsable.


Yo todos los días me doy cuenta cada vez más que mi psicólogo tiene toda la razón del mundo al decirme que debo sentir, que debo hacer las cosas que me gustan, reafirmar lo que soy y lo que creo, no tenerle miedo a nada; incluso a la depresión, a la soledad y al olvido de los demás. Enfrentar la vida creyendo en mí y en lo que soy.


Poco a poco voy disfrutando más a mis amigos, a mi familia, a mi hija; al verla se me ilumina la vida y me llena de una enorme tranquilidad, me impulsa a ser mejor persona y a sentir que todo vale la pena.


Así que hoy te invito a que te des chance de escuchar a tu cuerpo, date chance de estar triste el tiempo que necesites estarlo, date chance de dejar cosas o personas atrás y caminar sin cargar a nadie. Porque no solamente te vas a liberar tú, sino que también liberarás a los demás y los enseñarás a valerse por ellos mismo. La vida es una y no tenemos porqué vivirla para los demás ni por los demás… sé tú el primer motor de todo lo que hagas, de todo lo que digas y entonces la tristeza se irá, las ganas de dormir y dormir no estarán más y el espejo dejará ver la luz en tu rostro, te verás y te reconocerás de nuevo.


Date chance de vivir por ti y para ti.


Edición por: SayItRight, síguelos en instagram: @sayitrightmx
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