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Mindful Eating

Por: Esther Jasqui Metta

@psic.estherjasqui


ALIMENTACIÓN Y EMOCIONES: UN VÍNCULO COMPLEJO



Vivimos en una sociedad de estrés, donde se nos incita continuamente a un hacer compulsivo, desconectados de la vida, de nuestro cuerpo y de nuestra voluntad más profunda. No hay tiempo para pararse y saborear el momento. Lo cual tiene un gran impacto sobre nuestra forma de comer.


Comemos de forma automática y sin ser conscientes. Simplemente porque es la hora... porque hay comida en el plato... porque pasamos por una cafetería... porque lo dice la dieta o un especialista... porque nos sentimos tristes, aburridos, con ansiedad… La alimentación consciente nos ayudan a salir de esta vorágine, transformando nuestra relación con la comida, con nuestro cuerpo y, en definitiva, con nosotros mismos.


¿Qué es Mindful Eating?


Mindful Eating es una forma de comer con consciencia plena, dándote cuenta de lo que sucede tanto fuera de ti (en tu plato, en la situación que estás viviendo en ese momento, en tu vida...) como en tu interior (pensamientos en tu mente, sensaciones físicas en tu cuerpo o emociones en tu corazón), aceptándolo sin crítica, ni juicio.

Te enseña a dar un paso atrás, observar y tomar distancia. Un estado de mayor calma y amabilidad contigo, desde el que elegir una respuesta en coherencia con aquello que realmente necesitas. Es ahí cuando se abre la oportunidad de deshacerte de esos

comportamientos automáticos y repetitivos de los que te arrepientes al instante. Algunos de los primeros descubrimientos que hacen mis pacientes al aplicar Mindful Eating son: “Me he dado cuenta de que como, pero no tengo hambre” o “Al comer con atención plena ese dulce al que tanto me costaba resistirme, he identificado que realmente no me gusta”.


Entonces, ¿qué sacia la comida, si no es el hambre?, ¿Qué vacío es el que necesitamos llenar realmente?, ¿Te lo has preguntado alguna vez?.


El hambre emocional: ¿si no tienes hambre para qué comes?

Profundizando ante esta pregunta muchos de ellos se dan cuenta de que comían por miedo a sentirse vacíos, porque al comer se sentían queridos y reconfortados, porque encontraron en la comida esa “compañía” que no les juzgaba, porque siempre habían sido los “gorditos”, porque en casa la comida siempre ha sido un motivo de alegría y celebración... En definitiva, un conjunto de aprendizajes emocionales que se han ido adquiriendo bocado a bocado.


Ante la poca o nula educación dirigida a gestionar las emociones, es muy habitual confundir el hambre con estados emocionales incómodos como la ansiedad, el cansancio, la tristeza, la insatisfacción, la soledad... La comida es una de las fuentes primarias de placer, por lo que es fácil encontrar en ella una falsa “salida”. Comer hace que te sientas reconfortado, especialmente si son dulces, y además desconectes de aquello que te hace sentir mal. Es así como tu cerebro aprende a buscar el equilibrio emocional comiendo, aún sin hambre física. Pero la realidad es que el hambre emocional no se sacia con comida. Esto solo aumenta los problemas: ese vacío continua porque no le hemos puesto solución; aparecen la culpa y frustración al darte cuenta de esta situación que se repite y no sabes cómo detener; poco a poco tu salud se ve afectada: dolor de estómago, falta de energía, problemas intestinales, sobrepeso...


Introducir la consciencia plena en tu alimentación te ayuda a identificar de qué tienes hambre realmente ¿comida, movimiento, amor, realización profesional, descanso...?, y recuperar una relación saludable con la comida.


¿Cómo puede ayudarte Mindful Eating?


En tu alimentación:

  • Aprender a identificar las sensaciones corporales de hambre y saciedad.

  • Diferenciar los tipos de hambre física del hambre emocional.

  • Hacer elecciones conscientes y más respetuosas contigo sobre qué alimentos comer, cuánta cantidad y cuándo parar.

  • Identificar y gestionar los patrones automáticos como el picoteo, los antojos, comer con impulsividad, sin hambre, sobreingesta...

  • Tener alternativas a la fuerza de voluntad y las dietas a la hora de generar un cambio profundo y duradero en tu alimentación.

  • Recuperar el placer de comer y disfrutar de la comida sin culpa ni ansiedad.


En tu salud:


  • Gestionar las emociones, creencias, actitudes y hábitos que obstaculizan el mantenimiento de hábitos saludables y auto cuidado.

  • Re-programar tu sistema de recompensa.

  • Recuperar la sabiduría innata a través de la consciencia y escucha al cuerpo y los sentidos.

Contigo mismo y con tu vida:


  • Sustituir la lucha y la fuerza de voluntad por la consciencia, la coherencia y el compromiso con tu vida.

  • Desarrollar la aceptación personal, el no juicio y la amabilidad hacia ti mismo.

  • Gestionar tus emociones y conflictos vitales: el estrés del día a día, la falta de amor propio, las dificultades para poner límites..etc.

  • Estar a gusto con tu aspecto físico, tu cuerpo, tus emociones y contigo mismo tal y como eres.

  • Consolidar mayor seguridad, satisfacción personal, serenidad y claridad mental y emocional.

  • Nutrir tu vida con momentos de plenitud y satisfacción, dentro y fuera de la comida, en conexión con el día a día.


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