El obstáculo más grande lo pones tú

Por: Laura Sofía Zepeda


Hace unos días estaba viendo Piratas del Caribe con mi hermano; hace muchos años no la veía. La parte que más me gustó fue darme cuenta que la película ya tenía un significado nuevo para mí, pues mi perspectiva ya es diferente. Seguramente tú también conoces esta popular saga de Disney, pero, ¿hace cuánto no la ves? Te aseguro podría dejarte un par de lecciones, así como me pasó a mí.




Es increíble cómo puede haber gente que se quede en su casa, viendo la vida pasar, sin mover un dedo, en la comodidad de su zona de confort sin intenciones de salir a lo desconocido. Mientras tanto, hay otras personas que deciden sumergirse en la aventura y buscar nuevos retos, conocer lugares emocionantes, apoyar a amigos en sus travesías y luchar por lo que quieren; en vez de mandar a alguien más a hacer el «trabajo sucio». Hay también quienes tienen un repentino cambio de perspectiva y deciden finalmente vivir una vida con propósito. De esta manera, Cutler Beckett, Elizabeth Swan, y el comodoro Norrington pudieran aparentar ser parte del mismo círculo social al principio de la saga, sin embargo, sabemos que no termina siendo así y son sus decisiones a lo largo de la historia lo que van dictando su presente y futuro; dándole insignificancia a su pasado.

Curiosamente la vida es así.



Podemos provenir de las mismas raíces, recibir la misma educación, pasar por las mismas dificultades, pero nada de esto parece relevante al tomar decisiones y adoptar una actitud proactiva que nos lleve a donde queramos llegar. La negatividad y nuestros miedos fabricados son los obstáculos más grandes que podemos enfrentar en la vida. Y, ¿qué crees? Esos obstáculos vienen de nosotros mismos, de nadie más. A veces nos parece justo quejarnos de la vida y hacernos la víctima de todo lo malo que nos pasa, pero no consideramos que esa misma negatividad está creando un nido en nuestra mente donde ésta se instala y se queda para responder a cualquier cosa que nos suceda.


La positividad se queda sin lugar y se va. La Tía Dalma, mejor conocida en la película como «Calypso», no te implantó ninguna maldición mortal que sea responsable por tus fallas y sentimientos negativos. Eres tú quien tiene el poder de dictar tu situación presente y eres tú quien puede cambiar esos pensamientos viciosos que regresan a querer quitarte tu motivación.


Ahora, no estoy diciendo que te conviertas en el siguiente Jack Sparrow extorsionando gente y ahogándote en ron, claro que no, pero hay que considerar que por quedarnos en nuestra zona de confort, estamos diciendo «no» a otras situaciones que pudieran proporcionar lecciones de vida interesantes, divertidas y únicas. Quien quiere vivir una vida mediocre puede, pero ¿no sería interesante intentar algo nuevo de vez en cuando? Empezando por cosas pequeñas como tomar una ruta diferente al trabajo se pueden alcanzar metas más grandes como renunciar a ese trabajo y emprender ese negocio que siempre quisimos abrir. Date chance de tomar el timón. Date chance de explorar nuevos mares. Date chance de ser un pirata en un mundo de duques y condes.


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