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Perdida y Recién Encontrada

Por: Patricia Egüed

@tutiapaty



Como a muchas personas seguro les pasa, en mi cabeza siempre hubo una línea recta de como se tenía que ver mi vida. Siempre tuve un reloj cronológico con planes imaginarios, horarios y decisiones que todo el mundo esperaba que yo realizara en cualquier ámbito de mi vida, tanto emocional como profesional.




Pero un día me puse a reflexionar ¿porque le debo a la sociedad el orden de mi vida? ¿Por qué debo de seguir un patrón solo por la comodidad de sentirme segura ante los demás? Lo único que lograba con seguir el orden de la vida que la sociedad nos había impuesto era desequilibrarme cada vez que veía que no lograba lo que me proponía o que simplemente no me gustaba lo que estaba haciendo. Siempre he sido una persona muy cambiante, me gusta experimentar cosas nuevas, pero al mismo tiempo soy sumamente rutinaria. Siempre he sido la típica persona que entra a una actividad y a los 2 meses la deja porque me aburrió. Por lo que tuve que reaprender a hacer cosas que en realidad me gustaran demasiado para no dejarlas. Para mi la tan sonada “zona de confort” me resonaba mucho pero, al ser tan cambiante esta zona me parecía clave para lograr mis objetivos porque me hacia disciplinada y centrarme en la actividad que estaba haciendo. Y esto creo que para mucha gente es algo negativo, y siendo honestos creo que a todo nos funcionan cosas diferentes. Cada cabeza funciona a su manera y en mi caso yo necesitaba estabilidad.


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Para darles un poco de antecedentes sobre mi, yo soy licenciada en Gastronomía, estudié durante 4 años de mi vida una carrera que me gustaba, mas no me apasionaba. Vivía una constante mentira hacia mi misma porque me obligaba a pensar que eso haría por el resto de mi vida y que lo tenia que AMAR, y claro viendo a mis compañeros que pasaban horas en las cocinas creando cosas maravillosas y yo pensando en otras cosas que no tenían nada que ver, claro que me generaba muchísima inseguridad.


En mi último semestre de carrera me di cuenta y acepté que no era así, no era mi pasión, me gustaba, pero tampoco para ser cocinera por el resto de mi vida, y ojo, admiro muchísimo esta profesión, sin embargo, para nada era mi área. En este momento me sentí totalmente perdida.


Un viaje me ayudó a entender cual era mi pasión realmente y que siempre estuvo latente pero nunca se expresó. En este momento de mi viaje, me di cuenta de que siempre me ha gustado ayudar a los demás, me encanta el tema de la comida y el bienestar en el área preventiva de la salud, por lo que decidí volver a la universidad y estudiar nutrición.


Al principio cuando recién les dije a mis papás ellos al segundo dijeron que me apoyaban, cosa que por supuesto me sentí súper agradecida pero también vi que ellos sabían y entendían porque lo había decidido, entonces estábamos en el mismo canal, confirmé aun más que no estaba en el camino correcto anteriormente. Al decirle a mi novio al segundo me apoyó, pero claro muchos planes que teníamos tuvieron que cambiar, pero el también entendía perfectamente. Para mi yo ya tenia todo el apoyo que necesitaba.


Pero no les voy a mentir, hubo muchísima inseguridad por mi parte, ya tenia 23 años y no estaba haciendo nada comparado a lo que los demás estaban logrando, todos mis amigos o la gran mayoría ya trabajando, graduándose, otros ya comprometidos o hasta teniendo hijos y yo pensando en que solo me estaba retrasando más. Me encomendé a Dios y supe que este era mi camino y que por algo se me había presentado esta oportunidad. Muchas personas no entendían porque lo hacía y me cuestionaban si no me daba flojera y la verdad es que, todo lo contrario. Para mi fue como una nueva oportunidad que me dio la vida y esta vez la iba a aprovechar al máximo, y así ha sido desde el 2017.


Hasta la fecha, hay veces que me desespero y ya quiero terminar para poder “hacer mi vida” pero recuerdo que nada es lineal, que por mas que planeemos nuestra vida, el destino y Dios se encarga de acomodarla para sacar lo mejor de nosotros. Así que ahora solo me dejo llevar, hago lo que tengo que hacer, pero también me respeto lo suficiente para hacer las cosas que me gustan, las que me apasionan. Antes vivía una vida llena de molestia, y como no iba a estarlo si no estaba haciendo de mi vida algo que realmente me gustara. En el momento que decidí tomar mi propio rumbo mi actitud, mi forma de ver las cosas, todo cambio. Siento que este paso que di a pesar de darlo con miedo, lo di y estoy segura de que por eso funcionó. Por que me atreví a perseguir mi sueño y me encontré a una Paty que jamás había visto, llena de fuerza, con amor por lo que hace.


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Hoy puedo decir que la felicidad no tiene un molde, no tiene una fórmula o ecuación. La felicidad esta en donde te encuentras a ti mismo. En donde quitando todo tu entorno, las cosas que te adornan y la gente con la que te juntas, sigues siendo tu, y donde te encuentras amando cada parte de ti, sin importar si es cualidad o defecto.


Por este medio te invito a que no esperes a que alguien más tome una decisión por ti. Nadie te conoce mejor que tú. Toma valor, y con todo y miedo usa tu libertad para ejercer tu derecho más sagrado…ser tú mismo #DateChance.
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