¿Por qué nado?

Actualizado: 4 de jul de 2019

Por: Fernanda Cornejo


¿Por qué nado? Nado porque de manera continua mi mente me habla. Ya sea dentro del agua concentrada en mis brazadas y mi respiración, o fuera del agua al enfrentarme a situaciones que me confrontan.


En ambas situaciones la mente me dice: «Sigue moviéndote», «Continúa hacia delante», «Cada vez estás más cerca». Conforme avanzo, aprendo que a pesar del dolor vale la pena el esfuerzo porque me voy superando y convirtiendo en una persona más fuerte.

Las olas me golpean y la corriente me quiere regresar con fuerza a donde empecé, pero solo me está probando a ver si soy capaz de mantenerme firme. En un inicio pienso que son las personas que no quieren que avance y me jalan porque no quieren verme crecer, ni que alcance mis metas; son las que me dicen que no soy capaz, que ¿quién me creo? O, peor aún, que no voy a poder, que mejor no lo intente porque yo no me merezco eso. La realidad es que nadie está diciéndome eso, esas voces salen de mí; son mis miedos que hacen que yo dude de mí. Entonces, empiezo a decirme «¡confía en ti!, ¡demuéstrate a ti!, ¡hazlo por ti!, ¡por amor a ti!» Porque sabes que puedes y porque sabes que tienes todo para lograr eso y vencer cualquier corriente y ola que se te ponga enfrente.

Cuando me enfrento a mi ego es cuando realmente pongo en practica el soltar las expectativas que tengo de mí misma y que creo que los demás tienen de mí. Esas distracciones me hacen concentrarme en lo que no debería: mi cansancio físico, mi frustración y las circunstancias a mi alrededor. Pierdo tiempo pensando en el pasado y en el futuro; ¿qué pasa si no logro el tiempo que me propuse?


Es aquí cuando desconecto mi mente del exterior y pongo toda mi atención a lo que está sucediendo en ese mismo instante, a las sensaciones de mi cuerpo, a mi respiración, a la posición de mi cuerpo, al ambiente en donde estoy, a sentir mis emociones tal cual son en ese momento.

Me repito «con todo y frustración sigue, con todo y cansancio sigue, con todo y tu enojo sigue» porque no hay mejor manera de ubicarte en tu realidad que soltando el control y permitiéndote vivir tu realidad, sea cual sea, sin juzgarte por lo que estás sintiendo. No juzgarme es darme la libertad de disfrutar del lugar en donde estoy, de sentir la temperatura del agua y su sensación en mi piel, de observar con atención el entorno que me rodea y de admirar a los peces, las tortugas y tantos seres vivos que nadan junto a mí en su mundo.


Me doy cuenta cómo cada vez que nado la vida me confronta con mi miedo al rechazo, al fracaso y a la muerte, igual que cuando estoy fuera del agua; me plantea un escenario diferente pero las susceptibilidades son las mismas.





Me da miedo ser rechazada y no ser aceptada por los demás como una buena atleta. Me da miedo fracasar y no obtener un tiempo considerablemente «bueno». Me da miedo la muerte y que algo me suceda en el agua.


He querido mandar todo a volar porque las cosas no están saliendo como yo esperaba, he querido rendirme enojada y victimizada, pero, así como en mi vida afuera del agua, también sé que está bien enojarme y frustrarme y que el chiste está en encontrar el propósito de cada situación. He aprendido a #DarmeChance y no exigirme tanto. A reconocerme los logros que he tenido, el mar nunca es igual; igual que la vida, varía. Mientras nado solo tengo en mente una cosa, mi propósito, ¡lo tengo muy claro! ¡Eso es lo que impulsa a mi cuerpo a moverse!

Después de un largo camino de lucha constante, eventualmente la corriente baja y las olas también.


Sé que estoy por llegar... la energía en mi cuerpo aumenta a pesar del cansancio, solo pienso en ya poder descansar mis pies sobre la arena, todo el cansancio físico y emocional está por terminar conmigo; hasta que de pronto empiezo a ver el fondo, a unos cuantos metros puedo ver la meta, estoy a minutos de llegar.

En esos momentos hago una reflexión de lo que estoy a punto de lograr, de cómo luché y transformé mis miedos en fuerza y coraje, y ninguna corriente fue tan fuerte como para arrastrarme lejos de mis metas.


Entonces piso, piso fuerte sobre la arena y me pongo de pie. Siento como la energía corre por todo mi cuerpo. Llegué. Superé un obstáculo más que la vida me puso, seguí con todo y mis miedos. Creí en mí y esa experiencia hoy hizo que sea la persona que soy. POR ESO NADO, ¡porque puedo llevar al agua lo que hago en mi vida todos los días!


Edición por: SayItRight, síguelos en instagram: @sayitrightmx
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