"Querido amigo"

Por: Constanza Moreno

Socia Renaz Imagen y Bienestar


"Hace ya dos años que te fuiste, no te voy a mentir, no ha sido fácil vivir sin ti. Al principio sospeché al regresar de trabajar que tu ausencia no era la normal, algo en mí me decía que no ibas a regresar.

Pasé algunos días pensando que algo te había pasado, inclusive que no era normal que no hubieras avisado. Cada vez que pasaba algo corría al teléfono a llamarte o buscaba al lado de mi brazo tu mano para acompañarme, siempre sin respuesta. No podía ser, me rehusaba a aceptar que ya no estabas. Sin embargo, después de seis semanas empecé a aceptar que no ibas a regresar, fue entonces cuando poco a poco empecé a sentir la falta que me hacías, tengo que admitir que fue hasta ese momento en donde el vacío en mi estómago apareció y las lágrimas caían de mis ojos, pero no era tristeza lo que sentía, estaba enojada.

Estaba enojada conmigo por no haberme dado cuenta de lo que pasaba, estaba enojada contigo por haberte ido sin avisar y estaba enojada con cualquier persona que se cruzara en mi camino.

Era un enojo fuera de control, tanto que en algún punto de ese periodo terminé por pegarle a la pared y destrozar mi mano, fue ahí, viendo mis puños lastimados cuando me di cuenta que tenía que trabajar en lo que estaba pasando dentro de mí.

Las negociaciones empezaron, comencé por cambiar algunas cosas en la casa, los cuadros, ese sillón que no te gustaba, intenté preparar tu comida favorita y subirla en redes sociales para que la vieras, aunque sabía que no lo harías, también cambié mi peinado a ese que tanto te gustaba, para que a tu regreso, lo notaras.Creí que algo que yo hiciera podría cambiar la manera en que las cosas tomaban su rumbo pero, al parecer, nada funcionaba.

Un sentimiento de tristeza entró en mi vida, solamente que mi estado de ánimo no cambiaba, era constante, creo que lo llaman depresión. Dejé de ver a tus amigos porque solamente me recordaban a ti y sus miradas estaban llenas de lástima, algunos fueron gran consuelo, pero realmente no necesitaba estar tan cerca de ellos. La casa parecía más grande y comprendí que era momento de mudarme, me fui pero no hubo un día en que no me costara levantarme en la mañana o llorar un poco por la falta que me hacías.

Conocí una nueva amiga en quién podía recargar todo lo que sentía, que comprendía lo que estaba pasando y el dolor que mi corazón estaba sufriendo. Fue atenta para escuchar, comprendía como nadie con quien hubiera hablado en los últimos meses y solamente sentir su compañía me hacía sentir mejor. Comenzaba a ver que algunos días empezaban a brillar un poco más, aunque rápidamente volvían aquellos días de lluvia en donde me sentaba en tu sillón a recordarte.

Mi amiga poco a poco fue llenando mi corazón de cariño y amor, comencé a aceptar que me hacías falta y que no podía hacer nada para remediar la falta que me hacías, comencé a hacer lo que dependía de mí para superar este golpe y el dolor tan grande que sentía.

Esta amiga nueva de la que te hablo soy yo, papá. Volví a conectar con esa vida que siempre presumías que tenía y con las metas que había tenido. Sí, no te voy a mentir, no ha sido fácil vivir sin ti, empezar una vida en donde no solamente no estás, pero en donde se siente tu ausencia ha sido difícil, pero poco a poco he vuelto a retomar camino, a volver a encontrarme y a dignificar la vida que me diste y de la que estabas tan orgulloso que tuviera. Todavía hay fechas que me encantaría compartir contigo al lado mío, sé que estas aquí de una manera diferente y confío en que estás conmigo.

Te quiero."


A través de la carta que les comparto, encontré que las maneras de llevar el luto para cada quien son diferentes, yo viví mi luto de manera muy distinta a la de mis hermanas o familiares, sin embargo, cada una de las personas que vivió el proceso ha logrado llevar la pérdida que tuvimos y a su manera, ha logrado ser más consciente de lo que tenemos; lo que hemos logrado como familia y la importancia de mantenernos unidos y respetarnos.



El luto es un proceso que tiene mucha importancia para el bienestar de las personas cuando nos enfrenta a cualquier pérdida y aunque, algunas veces nos cueste trabajo encontrar la manera para salir adelante y seguir encontrando motivos para mantener nuestra vida de la manera más apegada a la persona que se fue, debemos enfocarnos en sentir nuestra pérdida, sabiendo que nuestras emociones y sentimientos son normales, que la tristeza es parte de la vida y que debemos de aprender a sentirla, manejarla y sacar provecho de ella para con nosotros mismos.


Conozcamos las etapas del duelo para poder pasarlas sin sentirnos ajenos o raros de lo que estamos viviendo. Lo más importante es pedir ayuda, cuando los sentimientos auto destructivos empiecen a inundar nuestras cabezas en la noche, o de ira nuestros puños, pidamos ayuda, es más fácil si entendemos que hay personas que ya pasaron por lo mismo y a su manera, pueden ayudar a que cada día estemos un poco mejor.


Date chance de pedir ayuda, date chance de sentirte mejor.


Edición por: SayItRight, síguelos en instagram: @sayitrightmx
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