• Date Chance

¡Tu Creas tu Presente!

Actualizado: abr 30

Por: Steph Perez

@steph.yogui




Es difícil abrir una caja de recuerdos que lleva muchos años cerrada, pero con los años he aprendido a sanar cuando externalizo las cosas y libero las capas que han rodeado mi corazón.


Actualmente tengo 28 años y todo comenzó a la edad de 7, cuando tuve mi primera relación sexual con un “primo” de cariño. Mis papas entraron a la habitación justo en ese momento; recuerdo la cara de decepción de mi madre y también recuerdo que nunca se habló del tema.


Un año después mis padres se divorciaron por lo que crecí bajo el techo de mi mamá desde los 8 hasta los 16 años. Con mi mamá no existían límites ni reglas, pero tampoco apapachos o tiempo de calidad para compartir.


Esta falta de límites, me empujo a que desde los 12 años, me la viviera en la calle con amigos mayores de edad, fumaba tabaco y marihuana todo el tiempo, y salir al antro era normal (rellenaba mi brasier con papel para disimular mi corta edad y usaba tacones que me hacían caminar con dificultad).


Estuve en mas de 16 escuelas, e incluso me fui de intercambio a varios países, pero el desenlace era siempre el mismo: me corrían de todas las escuelas por mal comportamiento.

Fui una preadolescente complicada ya que no respetaba ni limites, ni maestros, ni compañeros ni a nadie; viendo mi comportamiento en retrospectiva, puedo decir con empatía que fui una niña con una carencia muy grande de amor y convivencia con su mamá y mi forma de actuar solo reflejaba mi conflicto interno.

Podría contarte mil y una historias de mi mamá y nuestra relación. Historias que han requerido que invierta muchos años y mucho amor para poder sanar, pero los resumiré con una muy importante para mí…


A los 15 años tenía un novio, el cual me ahorcó en una fiesta y huyo después, gracias a que mi mejor amiga llamó a la policía. Durante muchas semanas mi familia lo buscó, junto con la policía, pero no lo encontraron. Pasaron aproximadamente 3 meses y comencé a hablar con el por mensaje (¡¡¡Si, lo se!!! ¿pésimo verdad?), y acordamos reunirnos en un parque cerca de mi casa. El día de nuestro reencuentro, después de unas cuantas disculpas, nos comenzamos a besar (y sí, sí creo que todo se alinea tal y como debes vivirlo), justo en ese momento y por azares del destino, mi mamá estaba pasando por aquel parque por el cual nunca pasaba y me vio. Se bajo del coche gritando histéricamente y arrastrándome del cabello me llevo hasta la casa, donde no pudo contener más su ira y me comenzó a golpear; mi hermana y la pareja de mi mamá bajaron las escaleras para llegar a nuestro encuentro, intentaron hacerla parar, pero no lo lograron. El tiempo y el espacio se congelaron para mí, no recuerdo cuanto tiempo transcurrió, no recuerdo haber sentido dolor físico, solo recuerdo el dolor en mi pecho al sentir como si un cuchillo enorme se me clavara en el corazón y lo partiera en mil pedazos.

Al día siguiente, la decisión estaba tomada. Me fui a vivir con mi padre a otra ciudad y mi vida dio un giro de 360º. Pasé de vivir en libertinaje a vivir en un ambiente sumamente estricto, pero al igual que antes, me sentía completamente sola física y emocionalmente, ya que si bien, mi papá quería “corregirme”, no me faltó comida, techo, ni estudios pero la brecha que existía entre nuestros corazones era abismal.

Mi mamá cayo en una depresión en donde hasta la fecha no ha mejorado, es alcohólica y en muchísimas ocasiones pasé ridículos muy grandes en festejos familiares, o reuniones.

Repetidamente durante mi vida, mi mamá en sus borracheras me decía que nunca me quiso tener, que me iba a abortar, entre muchas cosas más, que fueron muy dolorosas.

Viví muchos años con odio y resentimiento hacia mi mamá, años de no poder pronunciar la palabra “mamá”, e incluso, aun hay ocasiones en donde me desespero al verla tan decaída.

No lamento lo que viví porque gracias a mi pasado, ahora soy la persona que soy;

Pero no oculto que, si pudiera regresar el tiempo, cambiaría los momentos en los que, de forma inconsciente, transferí mi caos interno hacia las personas que me rodeaban, como, por ejemplo, cuando humillé o le hice bullying a mis compañeros de salón. Pero no podemos volver al pasado porque lo hecho, hecho esta. Lo que sí puedo hacer, es vivir mi presente, ayudarme y sanarme a mí, para después poder ayudar a los demás.

Durante muchos años viví en el victimismo, repitiéndome constante el “pobrecita de mí, mi mamá nunca me quiso, mi papá no convive conmigo, siempre estoy sola, etc…”, esperando a que alguien viniera a rescatarme. ¿Pero, qué crees? si uno mismo no toma la decisión de cambiar, si uno mismo no tiene las ganas de sentirse mejor, aunque pase la gente y las oportunidades, simplemente no las veras, por que estas vibrando en una sintonía de miedo.

Si no nos damos la tarea de trabajar en nosotros mismos, iremos por la vida repitiendo lo que vivimos y nos dolió tanto.

Ahora… es importante echarnos un chapuzón y ver con ojos de empatía el pasado de nuestros padres. Antes de juzgar a alguien, hay que entenderlos y ponernos en sus zapatos.

Mi mamá careció de comida, ropa y fue criada a base de golpes. Así que su manera de mostrar el amor era que nunca faltara comida y ropa para sus hijos.

Mi papá creció en una familia enorme, 10 hombre y 2 mujeres en donde el fue el penúltimo; cuando nació, su papá ya tenía 60 años -¡¡IMAGINATE!!-, creció trabajando y trayendo la comida a la casa. Así que su manera de mostrar amor era que sus hijos fueran a la escuela para no tener que sufrir lo que el padeció.

Me tomó muchos años reconocer que mis padres son humanos, que también pasaron por situaciones dolorosas y sobre todo, cuando comprendí que no existe una escuela para aprender a “ser padres” y que ellos hicieron lo que pudieron con las escasas herramientas emocionales que a su vez aprendieron de sus padres, fue cuando pude comenzar a verlos con empatía y amor.

Me encanta poder compartir mi historia y aprendizaje en cuarentena. Considero que es en estos tiempos de aislamiento cuando el universo te dice:


“PARA, con tus múltiples actividades que sirven para distraerte, deja de evitar todas las emociones que no has querido sentir”
“PARA con ese trabajo que ni siquiera te gusta”
“PARA con esa relación que no quieres”

Este momento es perfecto para: SENTIR, siente lo que tengas que sentir, aunque creas que no tiene sentido. Si tienes que llorar, hazlo. Siente ese enojo, esa tristeza, ¡siéntelo todo! y sólo así liberaras y sanaras esas emociones que solemos adormecer con una agenda llena, en la vorágine del día a día.


En mi camino llegó el yoga para ayudarme a callar la mente y solo así, logré ver todas mis emociones adormecidas, pero presentes. La práctica constante del yoga me ayudó a hacer introspección, a conocerme, aceptarme y mostrarme al mundo sin máscaras. ¡El yoga me enseñó a SER YO MISMA!

Te invito a que lo que sea que te guste hacer, pintar, cantar, bailar etc., ¡lo hagas hoy!

#DateChance de perdonarte a tí y a tus padres, #DateChance a ver que nadie es perfecto y también, #DateChance de hacer lo que te de paz y de conocerte a ti mismo.



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